Aquí tenemos un estudio devocional basado en los poderosos mensajes que hemos escuchado en la iglesia, especialmente el sermón sobre los "Aromas Agradables a Dios". Es una reflexión que nos invita a examinar nuestro corazón y nuestra vida para asegurarnos de que lo que ofrecemos a Dios sea de grato olor ante Él.
Estudio Devocional: Nuestra Fragancia Ante Dios
Introducción: ¿A qué olemos ante Dios?
En nuestra iglesia, hemos tenido la bendición de recibir palabra fresca y poderosa del Señor, que nos recuerda que Él está siempre con nosotros. Recientemente, nuestra Pastora Ruth nos compartió un mensaje profundo sobre los aromas espirituales que suben a Dios, animándonos a clamar al Señor para que Su palabra penetre en nuestros corazones y corrija aquello que le desagrada. Se nos recordó que somos simplemente "meseros" de la palabra, compartiendo lo que el Señor pone en nuestros corazones con temor y temblor, sabiendo que Él nos tomará cuentas de lo que aquí se habla. La palabra de Dios es como una espada de doble filo que penetra y sana, trayendo consolación y exhortación. Este mensaje nos lleva a reflexionar sobre la fragancia que nuestra vida emite delante de Dios, un tema crucial para nuestra comunión con Él.
Los Aromas Necesarios: Mirra e Incienso
La pastora comenzó su enseñanza llevándonos a Cantares 3:6, que pregunta: "¿Qué es eso que sube del desierto como columnas de humo con perfume de mirra e incienso con todos los polvos aromáticos del mercader?". Este pasaje nos introduce a dos aromas espirituales clave:
- La Mirra: Se nos explicó que la mirra es una resina gomosa extraída de ciertos árboles, y espiritualmente simboliza el sufrimiento o la futura muerte. La palabra nos compara con árboles de justicia, y así como la mirra se obtiene de un árbol, el Señor permite que pasemos por sufrimientos. Hechos 14:22 nos recuerda que "es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios", o como dice otra versión, "es necesario pasar por muchos sufrimientos". A veces somos metidos en el "desierto", que es un lugar de sufrimiento, no de fiesta.
- El Incienso: También se obtiene de un árbol y es muy valioso, se quemaba como ofrenda a Dios, produciendo un humo aromático. El incienso simboliza la oración y la adoración que ascienden a Dios. Así como en nosotros debe haber mirra (sufrimiento), también debe haber incienso (oración y adoración), y ambos son necesarios y valiosos en la vida del creyente.
Los Aromas Desagradables Ante Dios
Nuestra vida puede emitir un aroma desagradable para Dios, comparado con el olor fétido de una tumba abierta. Estos aromas representan el pecado, la muerte y el juicio de Dios. La palabra nos advierte sobre:
- El Pecado: El pecado nos separa de Dios. Isaías 59:2 dice claramente que "vuestras iniquidades han hecho separación entre vosotros y vuestro Dios y vuestros pecados le han hecho esconder su rostro de vosotros para no escucharos". Aunque el Señor perdona los pecados cometidos por ignorancia cuando venimos a Él y nos hace nuevas criaturas, la práctica del pecado, ya con conocimiento, tiene consecuencias. La historia de Elí es un ejemplo contundente: él toleró el pecado de sus hijos, quienes deshonraban a Dios. A pesar de ser advertido por el pueblo y por el mismo Señor, Elí no actuó, lo que llevó a la pérdida de las promesas de Dios sobre su casa y al juicio divino, incluyendo la muerte de sus hijos y la suya propia. Esto nos enseña que las promesas de Dios vienen con la condición de obediencia, y no podemos confiarnos si no estamos haciendo Su voluntad. Gálatas 5:16-21 nos advierte sobre las obras de la carne (inmoralidad, idolatría, pleitos, etc.) y dice que quienes las practican no heredarán el reino de Dios.
- La Hipocresía: Descrita como "sepulcros blanqueados". Por fuera parecen hermosos, pero por dentro están llenos de inmundicia y muerte. La hipocresía es una falsedad que no podemos ocultar de Dios, pues Él conoce nuestros pensamientos y el estado de nuestro corazón.
- La Murmuración y la Mentira: Son consideradas repugnantes y venenosas. Romanos 3:13 describe lo que hablan los murmuradores como "repugnante como el mal olor de una tumba abierta", y sus lenguas "llenas de mentiras" con "veneno de serpientes" goteando de sus labios. Hablar mal de alguien en su ausencia o engañar produce un olor desagradable que sube delante de Dios.
- La Idolatría: Es cualquier cosa que ocupe el lugar de Dios en nuestras vidas. No es solo tener imágenes, sino priorizar el trabajo, la familia, las posesiones, o cualquier otra cosa por encima de Él. Se nos recordó que a veces las bendiciones se convierten en ídolos si nos alejan de Dios, como la historia de la persona que dejó de congregarse porque su coche se podía ensuciar o el matrimonio que dejó de buscar a Dios después de un milagro. No podemos usar a Dios solo como un "911 espiritual" en emergencias, sino buscarlo constantemente. Nuestro hogar debe ser un lugar donde la presencia de Dios more, y debemos ejercer autoridad espiritual sobre lo que entra en él, como la música mundana o actitudes pecaminosas, para mantener un ambiente agradable a Dios.
La Música y Nuestro Ambiente Espiritual
Se enfatizó que la música tiene un impacto significativo en nuestra alma. Puede ministrar para bien, trayendo sanidad y libertad a través de la alabanza, o para mal, atando y atrapando nuestra alma con mensajes negativos o contrarios a la fe. Es crucial discernir qué tipo de música permitimos que ministre a nuestro corazón y a nuestra familia, ya que afecta directamente nuestro ambiente espiritual. No podemos con una mano servir a Dios y con la otra abrazar lo que el mundo ofrece. Nuestro hogar debe ser un lugar donde la presencia del Señor permanezca, no solo cuando estamos en la iglesia.
Transparencia y Confesión del Pecado
Delante de Dios, nada puede ser ocultado; Él conoce nuestros pensamientos y el estado de nuestro corazón. Sin embargo, Él desea que seamos transparentes y confesemos nuestros pecados. No basta con pedir perdón de forma general; necesitamos reconocer específicamente en qué le hemos ofendido. La confesión, seguida de un cambio de vida (metanoia), es lo que permite alcanzar Su misericordia. El orgullo nos impide muchas veces volver a Él o arreglar las cosas con nuestros hermanos. El hijo pródigo regresó a casa reconociendo su condición, dejando atrás el "olor de los cerdos" (el pecado).
Los Aromas Agradables a Dios
En contraste con los olores desagradables, la palabra también nos muestra ejemplos de lo que agrada a Dios: